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La noche en la que un estelar Marc Bernal hizo latir al Barça

El Spotify Camp Nou fue una olla a presión anoche. No estaba lleno, pero lo parecía. La grada se entregó y, casi sin darse cuenta, también acabó jugando el partido de Marc Bernal. El futbolista de Berga, poco llamativo pero efectivo –sí, justo lo que se decía de Sergio Busquets aunque él pida no compararlos– necesitó muy poco para meter al Barça en el partido. El futbolista, con controles orientados para salir de la presión o pases fáciles cuando todos buscarían uno difícil, hizo la vida más fácil a su equipo. Siempre ejecutando con pequeños detalles que empezaron a marcar la diferencia.

Con la baja de Frenkie de Jong, cualquier joven futbolista sin mucho recorrido en el primer equipo hubiera intentado no ser protagonista y suplir su baja de manera discreta, pero Bernal no se escondió. Se ofreció constantemente, incluso cuando el rival apretaba arriba. Si el Barça perdía el orden, él aparecía para colocarse en el sitio justo para ocupar el hueco y si el ritmo se aceleraba demasiado, pedía pausa. Como si le leyera la cabeza a Flick.

Devolvió la esperanza

En el minuto 29, cuando algunos aficionados en el campo ya parecían desanimados, marcó el gol de la esperanza. El centrocampista llegó desde atrás, leyendo bien la jugada y quedándose solo ante Muso para empujar convincentemente un balón que le llegó. El futbolista sujetó rápidamente el balón y se lo llevó al centro del campo para buscar el segundo mientras el público coreaba su nombre y enloquecía pensando en la remontada.

Antes del descanso, con el 2-0 tras el gol de Raphinha, el equipo ya jugaba con otra energía. Bernal seguía ahí, siempre cerca de la pelota, siempre dando una línea de pase clara. Sin complicarse cuando no hacía falta y sin perder la calma cuando el partido se ensuciaba.

El segundo gol, tras la revisión del VAR, terminó de cerrar la noche. Lo celebró con mesura, casi más aliviado que eufórico, consciente de que, en caso de ser cancelado, la remontada era imposible. Pero el gol subió al marcador. Como si supiera que lo importante no era el doblete, sino haber respondido cuando el equipo lo necesitaba.

Por mucho que el Barça no lograra la remontada, se puede decir que la gesta es medio suya. El canterano ya suma cuatro goles en cinco partidos, una cifra que dice mucho de él. Pero más dice la sensación que deja. El Barça jugó mejor porque él jugó mejor. Y eso, después de un año tan complicado, no es un detalle menor. Hay Bernal para rato.

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