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El diagnóstico de Carlos Sainz sobre la nueva Fórmula 1: “El coche es un cohete, pero luego se frena”

Si algo caracteriza a Carlos Sainz es su espíritu trabajador. El piloto madrileño inicia en pocas horas su segunda campaña en Williams, tras una temporada 2025 de menos a más, en la que logró dos podios al volante del FW47 (Azerbaiyán y Qatar). Ahora el madrileño afronta un nuevo curso, con el reto por delante de enfrentarse a la nueva era de la Fórmula 1, que estrena reglamento y que ha generado una gran cantidad de reacciones entre los pilotos de la parrilla. Max Verstappen se refirió a los monoplazas de 2026 como "un Fórmula E con esteroides", mientras Hamilton apuntó que son difíciles de entender y que son "más lentos que un GP2/F2". Ahora es el turno de Sainz, quien se ha atrevido a hacer una radiografía sobre ellos.

Este fin de semana, en el trazado australiano de Albert Park se despejarán varias incógnitas. Se verá por fin cómo rinde en carrera esta nueva generación de monoplazas, más pequeños, con menos carga aerodinámica, sin el efecto suelo y con una unidad de potencia con mayor peso de la parte eléctrica. Durante un evento en Madrid con Estrella Galicia 0,0, el madrileño ya pidió "no criticar por criticar" el nuevo formato de la competición. "Si algo falla, seré yo el primero en ir a hablar con Stefano Domenicali", aseguró entonces.

Y a tan solo unas horas de subirse de nuevo en el FW48 (con el que solo pudo rodar en Bahréin y no en Barcelona, puesto que el monoplaza no llegó apunto para el 'shakedown'), Sainz se ha pasado por el podcast oficial de la Fórmula 1, Beyond the Grid, para revelar cómo es la conducción en los nuevos coches de 2026. "Nuestro trabajo en el cockpit no es tan diferente como la gente piensa. Solo tenemos que preocuparnos quizá de llevar una o dos marchas menos que el año pasado, reducir antes de lo normal… y poco más. Y encontrar maneras de desperdiciar un poco menos de energía", apuntaba el madrileño.

El expiloto de McLaren y Ferrari apunta que la forma de conducir no es tan distinta, sino que se trata más de sensaciones diferentes. "Sinceramente, nuestro trabajo no es tan distinto. Lo que cambia es lo diferente que se siente", apunta. "Las salidas son muy distintas. Y la 'raceability' del coche va a ser muy diferente. Pero hasta que no corramos, no podré decirte cuánto", se sinceraba.

La gestión eléctrica, la clave

Se ha hablado mucho sobre la posibilidad de ver coches más lentos, y pese a que se vieron tiempos realmente competitivos durante los test en Bahréin, la gestión de la batería eléctrica ha generado un gran desconcierto puesto a que obliga a muchos pilotos a levantar el pie del acelerador. "Para mí, lo más diferente es la gestión de la energía eléctrica y del propio motor de combustión. No sé cuántos caballos tenemos, pero durante esos segundos que tenemos es un cohete. Durante tres o cuatro segundos, es un cohete. Luego empieza a recortar y empieza a frenarse", explica Sainz.

En cuanto a la aceleración, asegura que pasa de 150 a 250 "más rápido que hace unos años". "Encima tenemos el SLM, el viejo DRS, ‘doble DRS’. Y se siente increíble. Durante esos tres o cuatro segundos, es increíble", expresaba.

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