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«Soy el primer Riki del Dépor, por lo menos que se noten los años»

Lleva ya varios años apartado del fútbol. ¿Cómo se encuentra?

Me dedico al tema de la promoción y construcción de viviendas en Granada, donde vivo desde que me vine para aquí en 2013. Estuve comentando en Radio Marca al Granada en Primera División. Cuando bajó, ya no pude comentar más. Llevo una vida tranquila y normal. El tiempo pasa muy rápido.

¿Sigue aún al Dépor con cariño?

Sí. No lo hago de forma asidua, pero cuando tengo la oportunidad y estoy en casa, me gusta verlo. También sigo al Granada. Es verdad que la situación de cada uno es diferente este año. El Granada está luchando por mantenerse fuera de los puestos de descenso y el Dépor va cuarto, para ascender directo, y está en una pelea muy bonita.

Este verano se cumplirán 20 años de su llegada al Dépor de Caparrós. ¿Qué recuerda de su aterrizaje en A Coruña?

Para mí, fue una experiencia muy importante a nivel futbolístico. Había hecho dos años bastante buenos en el Getafe y, eso, me dio la posibilidad de firmar por el Dépor. Es verdad que en el club no estaba en su mejor momento, pero había disputado Champions y siempre estaba entre los cuatro primeros. El club desembolsó una cantidad importante de dinero para ficharme. No llegó a pagarse la cláusula, pero casi. A nivel personal era un paso importante porque nunca había salido de Madrid. Y no me arrepiento de nada de lo que hice.

¿Cómo evalúa aquel primer año?

Es verdad que el primer año fue el más complicado por la adaptación, quizá porque fui el fichaje más caro. A raíz de que fueron pasando los años, me fui consolidando en el equipo. Cuando me marché, lo hice con la cabeza bien alta y, sobre todo, dejando a grandes compañeros y amigos en A Coruña.

En ese verano de 2006, el Dépor fichó a Bodipo, Cristian Hidalgo y a usted. Y llevaban poco tiempo Arizmendi o Taborda. ¿Cómo gestionó esa competencia en los puestos de ataque?

Cuando llegué, sobre todo habían firmado también a Bodipo y estaba por ahí Taborda. Yo empecé en la banda izquierda, que es donde me ponía Joaquín. Según pasaron los partidos, recuerdo que tuvimos una racha de nueve jornadas sin ganar. El míster apostó por Arizmendi y por mí y, eso, dio sus frutos. La verdad es que los números goleadores no eran los mejores, pero en aquel equipo recuerdo que los defensas y los extremos marcaron muchos goles. Conseguimos otra racha buena y quedamos en una situación en media tabla.

Llegó a coincidir unas semanas en el vestuario con Diego Tristán. ¿Qué puede contar de aquellos días?

Ese verano se fueron pesos importantes. Se marchó Lio Scaloni. También se fue Toro Acuña, creo recordar. Eran gente importante en el equipo y a nivel internacional, tenían mucho peso. El míster decidió confiar en otra gente. Yo, como era un recién llegado, tampoco podía opinar mucho. Son circunstancias que se dan en el fútbol. Unos se van y otros llegan.

Llegó Lotina y aquella temporada en la que pasaron de pensar en el descenso a clasificarse para la Copa de la UEFA. ¿Fue tal el impacto de Wilhelmsson dentro del equipo?

La llegada de Wilhelmsson nos dio muchísimo ofensiva y defensivamente. Teníamos en ambas bandas a Lafita y a Xisco creando muchos goles, pero sobre todo recuerdo el cambio de dibujo. El 5-3-2 con Manuel Pablo y Filipe en las bandas, creo que nos ayudó a hacer una segunda vuelta de puestos Champions. A raíz de eso, conseguimos meternos en la Intertoto. Luego, llegamos y pudimos vivir una experiencia más en la UEFA con el Dépor.

Fue parte de ese último Dépor en Europa.

Ya van a hacer casi 20 años. Es verdad que mantuvimos el equipo hasta la 2010-11 y luego vinieron muchos vaivenes. Es una pena que el Dépor no volvió a tener una consolidación en Primera. Esperemos que este año puedan conseguir el ascenso. Por ahora está todo muy igualado por arriba, pero si puede ser de forma directa, mejor para todos.

Se le recuerda mucho aquella frase tras el descenso contra el Valencia: "Sí, yo me quedo". A pesar de no haber podido lograr la permanencia, ¿le parece uno de sus momentos de mayor orgullo en su etapa en el Dépor?

Sí, yo lo tenía claro. Teníamos una deuda con el Deportivo para volver a ascender al año siguiente. Con sangre, sudor y lágrimas conseguimos saldarla, pero después, por circunstancias, volvimos a descender. En el fútbol, uno tiene que estar convencido de los objetivos para sacar al equipo adelante. Si estás convencido de que quieres quedarte, es lo que tienes que hacer. Viví en A Coruña una parte muy importante de mi vida futbolística y guardo muy buenos recuerdos.

Entre esas memorias tiene que estar el ascenso de 2012. ¿Se quitó un peso de encima?

Después de tantos años todavía lo recuerdo. Empezamos el partido perdiendo 0-1, pero remontamos y conseguimos el objetivo. Para ver el nivel que había contra Celta y Valladolid, necesitamos 88 puntos para ascender y luego hicimos el récord de Segunda.

Compañeros como Manuel Pablo, Filipe, Sergio o Adrián ya han dado pasos por los banquillos. ¿Le ha llamado la atención esta posibilidad?

Yo saqué el título con Manuel Pablo, Valerón y Lopo en 2018. Cuando estaba Ángel María Villar en la Federación había un curso exprés de 18 meses. Por tener nueve años jugados en Primera, tenías esa ventaja de hacer el B, el A y el Pro en ese tiempo. Nos juntamos varios excompañeros. Estaban también Scaloni y luego otros futbolistas de aquella hornada como Iraola, Gurpegi, Redondo, Julio César o Craioveanu. Algunos de ellos han tenido más suerte entrenando, pero yo reconozco que a mí me gusta más comentar partidos que entrenar.

Hace poco más de un mes llegó al Deportivo otro Riki. ¿Qué le parece?

Sí, me lo comentaron. Le he visto poco con el Albacete, pero le presté atención en el partido contra el Real Madrid en Copa, el rato que jugó. Me parece que tiene destellos, es un chaval muy dinámico. Esperemos que pueda aportar y conseguir el ascenso con el Dépor.

Pero el primer Riki del Dépor siempre será el que llevaba el dorsal 11.

Sí, hombre. Yo soy el primer Riki del Dépor, por lo menos que se noten los años y los partidos (se ríe).

Es el quinto máximo goleador de la historia del club.

Sí, deben estar por delante de mí Tristán, Bebeto, Makaay y seguramente Lucas Pérez. Al final, fueron siete años allí, aunque tuve algunas lesiones musculares que me cortaron un poco el nivel competitivo.

La afición siempre le guardó un buen recuerdo, desde que se marchó.

Yo no uso redes sociales, pero cuando la gente se acuerda de mí, me lo mandan por WhatsApp. Es bonito recordar aquellas épocas. A veces me pongo algún partido y añoro aquellos buenos momentos. Está claro que la etapa de futbolista se acabó y toca seguir adelante.

¿Con cuál de sus goles se queda?

El más importante fue el del ascenso contra el Huesca. Fue un centro de Morel que yo remato en el primer palo. Sirvió para empatar y para que luego, Xisco, el salvador, hiciese el 2-1. Quizá tengo algún otro gol, pero me quedo con ese porque fue el más bonito.

¿Cómo ve al Granada?

Lleva una temporada muy atípica. No consigue enlazar varios resultados que le permitan reafirmarse. En casa estaban fuertes, pero el otro día perdieron. Antes de los últimos partidos fuera, estaban bien. Yo recuerdo que cuando jugábamos contra el Granada en Riazor, eran un rival incómodo, me acuerdo de aquel 0-3. No sé si es por el campo o por las sensaciones, pero suele hacer buenos partidos. Por el Dépor, esperemos que la remontada del otro día sirva para seguir creciendo. Está todo muy igualado, aunque parece que el Racing está con más puntos, pero en dos partidos pueden pasar muchas cosas.

Y volver a ver Riazor en Primera.

Eso es lo que quiero. Me gustaría mucho.

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