Pedro Acosta ha empezado el Mundial de MotoGP de 2026 a lo grande. Victoria en la carrera al sprint del GP de Tailandia ante Marc Márquez. Eso sí, detrás del murciano (posible compañero del catalán en Ducati en 2027) hay una imagen menos glamurosa y mucho más real: la historia de un barco. El mismo que sostuvo durante años a una familia de pescadores y que, llegado el momento, se convirtió en aval de un sueño.
Su padre, Pedro Acosta, lo cuenta sin adornos en una entrevista con el portal Motosan, con esa crudeza que solo tienen las decisiones que se toman con el estómago: "Nos jugamos el dinero de la familia" para que su hijo pudiera seguir compitiendo.
La historia del 'tiburón de Mazarrón' no nace de una saga de paddock: "Toda la vida hemos sido pescadores; tenemos lo que tenemos gracias al mar", resume.
"Hipotequé el barco. Pedí un préstamo con el barco para Pedro. Y salió bien, porque si no hubiera salido bien, habríamos tenido que seguir pagando el préstamo sin conseguir nada. Pero al final, lo volvería a hacer. Porque no quería arrepentirme de nada", confesaba. "Lo volvería a hacer… no quería arrepentirme de nada", insiste.
"No me gasto el dinero para verte llorar"
El padre de Acosta recuerda una de aquellas primeras carreras de minimoto: su hijo, nervioso, llorando, penúltimo: "Hemos venido a divertirnos… pero no voy a gastarme el dinero para verte llorar. Si de eso se trata, nos quedaremos en casa", le llegó a decir a su hijo.
Además, el progenitor del piloto de KTM, no se queda con el título ni con la etiqueta de prodigio: "Lo mejor fue el camino que le llevó al campeonato del mundo. Ya es profesional".
La historia de los Acosta deja un mensaje interesante y su padre lo resume así: "Nada es imposible, solo tienes que dar el 100%… pero disfrutando".