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Así es el museo del Deportivo, un homenaje a su fundación y a sus títulos

Un museo que rescata el pasado, para disfrutar en el presente y para mirar al futuro con la mano al hombro de su historia. Más allá de la foto para el recuerdo con los siete títulos y un tour por las entrañas del estadio de Riazor que cualquier deportivista, coruñés o amante al deporte querrá disfrutar, el Deportivo abre un museo que rescata, preserva, saca a luz y eleva algunos de los hitos y nombres de su vida, también los principios fundacionales de ese club joven y popular nacido en una entreplanta de la calle Galera hace 120 años hasta hacerse central en el día a día y en los sentimientos de la A Coruña del siglo XXI.

1.445 metros cuadrados en tres salas, que ejercerán también de zona VIP en los partidos del Deportivo, con más de 250 piezas expuestas y 2.000 en custodia que van desde las primeras imágenes de la sala Calvet y la equipación del portero que se puso bajo palos en el Corralón de la Gaiteira aquel 8 de diciembre de 1906, Salvador Fojón, hasta las últimas conquistas, con el doble ascenso de 2024 incluido. Un recorrido, el del primer museo de un club de fútbol de la historia de Galicia reconocido por la Xunta, que enraíza, genera sentimiento y le da al Deportivo una dimensión hasta ahora desconocida para el gran público.

Las salas blanca y dorada

Como todo museo, coge fuerza y explica gran parte de su existencia en la didáctica de sus orígenes. Cómo nació el Dépor, qué lo explica, cómo ha evolucionado. El visitante podrá disfrutar de las primeras instantáneas de aquellos jóvenes inquietos haciendo halterofilia en la ya desaparecida plaza de toros de A Coruña, regateando en la ensenada del Orzán o jugando al pushball o al fútbol en el Corralón de la Gaiteira. Era una época de experimentación en la que existía una gran rivalidad con el Coruña, el otro club de la ciudad, y en la que el foot-ball se acabaría imponiendo en los gustos. Hay piezas que realzan toda aquella época, entre ellas cartas fundacionales, los primeros títulos, cromos antiguos y la estampa del olímpico Luis Otero con la camiseta del Deportivo en 1915, que rehace el relato de los cuatro fugados de 1923 camino de A Coruña tras la fundación del Celta.

Pero, ante todo, sobresale la equipación que vistió el primer portero de la historia del Deportivo, Salvador Fojón, que ha custodiado su familia (primero su hijo y ahora uno de sus nietos) durante 120 años y que, como habían prometido, ahora está cedida al club coruñés en el momento de la apertura de su museo. Es desde ya su casa después de haber sido expuesta por primera vez al público en 2019 en el Gaiás en la exposición Valor e mestría. Galicia como fútbol, que repasa toda la historia del fútbol en la comunidad. Fojón es una figura clave en esos primeros años, porque además de evitar goles, se encargaba de las labores administrativas y su colmado de la calle San Andrés era una especie de segunda sede, junto al gimnasio de la sala Calvet que tenía a unos metros.

Todo el núcleo de esta génesis se puede apreciar en la sala dorada tras llegar al museo por sala blanca, a pie de calle en Riazor, que ejerce de espacio de bienvenida. Ya en los bajos, tras una primera vuelta y la exposición temporal dedicada a Virgilio Rodríguez Rincón (primer goleador y presidente del club, uno de los que mantuvo la llama viva en los años oscuros), en la sala dorada acapara el protagonismo una impactante imagen de 1932 en la calle Olmos, donde se encontraba el Café Derby, entonces sede del club, para seguir en la distancia la eliminatoria de Copa ante el Real Madrid, donde Rodrigo García Vizoso se ganó el apodo de Cid.

También imágenes en movimiento del viejo Parque de Riazor en 1929, de Ramón Caamaño, y, en 1932, en una reveladora panorámica del estadio de las Esclavas durante un partido, grabación custodiada por el CGAI. En este espacio ganan enteros los homenajes a glorias blanquiazules como Chacho, Amancio (su camiseta de la Selección cedida por él al Victoria) y Arsenio Iglesias, con un retrato de Cheché Martín, otra gloria coruñesa y personaje irrepetible. Esta sala (de 1906 a 1988) pone el broche al recorrido con tributos al Fabril y al Karbo, con la camiseta de Vicente Celeiro de 1988 con la que consiguió el salvador gol al Racing y con el imponente retrato que le hizo en 1911 Francisco Lloréns a Virgilio Rodríguez Rincón, cedido por el Museo de Belas Artes de A Coruña. Todo aderezado con rincones interactivos que animan al visitante a realizar un cromo propio y a medir los conocimientos adivinando alineaciones y jugadores históricos.

La sala azul

Un nivel por debajo, la sala azul es la más reciente, la más viva, la que se corona con los siete trofeos nacionales del Deportivo (Copa de España de 1912, las Copa de Ley de 1995 y 2002, el título de Liga de 2000 y las Supercopas de España de 2000 y 2002). Tiene su particular vitrina para rescatar algunas de las copas más curiosas y especiales, una de ellos el inevitable, por sus grandes dimensiones, trofeo Cartagineses y Romanos de 1995, en el que el Dépor se impuso 7-0 al Bayern Múnich. Banderines de las gestas europeas, ejemplares de prensa de la época que recoge los títulos del Deportivo, e incluso la portada de LA OPINIÓN del Centenariazo... Se agolpan los recuerdos: camisetas de Djalminha, de Fran de la final de 2002 o de Liaño de la final de 1995. También una serigrafía con algunos de los protagonistas de los años doradas, con Arsenio, Bebeto y Fran coronando y Lendoiro, al pie. Hay más objetos de coleccionismo con protagonismo para el Dépor Abanca, el equipo Genuine y la cantera, para sorprender a quien se acerque, que además podrá disfrutar por un tour por el estadio que le llevará a los vestuarios y a pie de césped, con el refuerzo de gafas de realidad virtual.

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