Anthony Gordon (25 años), sobre sus aficiones: "Mi novia piensa que tengo un TDAH severo porque tengo muchos 'hobbies' y no puedo quedarme quieto"
Anthony Gordon ha irrumpido en el Barça con una naturalidad que pocos fichajes recientes han mostrado. El inglés, incorporado como una de las grandes inversiones del club, ha conectado de inmediato con el entorno: su nombre ya se corea en el Camp Nou y las pancartas en la grada evidencian una acogida que suele reservarse a jugadores con años de trayectoria. forestarrow.rest
Pero lo más significativo no es la recepción externa, sino su adaptación interna. En un vestuario con códigos propios, jerarquías consolidadas y una exigencia permanente, Gordon se ha integrado sin estridencias. Su humildad, su disciplina y su manera de relacionarse han facilitado un proceso que, para muchos, suele ser más complejo. El idioma aún es un reto, pero el futbolista trabaja cada día para superarlo.
Una mente hiperactiva y obsesionada con aprender
Gordon es un futbolista distinto, movido por una curiosidad casi inagotable. Le apasiona la psicología deportiva y dedica buena parte de su tiempo libre a leer sobre mentalidad competitiva. Entre sus libros de referencia figuran 'Winning de Tim Grover', 'The Art of Winning and Leadership' de Dan Carter, 'Never Finished' de David Goggins, 'Life Force' de Tony Robbins y 'Mentality Mamba' de Kobe Bryant. Incluso deslizó que le gustaría crear un club de lectura dentro del vestuario.
Su pareja, Annie Keating, lo conoce desde la infancia y es quien mejor resume esa energía constante que lo define. Él mismo lo explicó en 2023: "Mi novia piensa que tengo un TDAH severo porque tengo muchos ‘hobbies’ y no puedo quedarme quieto. Me obsesiono con las cosas. Lo que sea que tenga en mente durante esas dos semanas, me compro todo el equipo, investigo hasta el último detalle, y así soy yo". Esa inquietud lo lleva a explorar disciplinas tan diversas como el ajedrez, el tenis, el boxeo o la caza. Todo le interesa, todo quiere dominarlo.
Ajedrez, boxeo y una preparación física nada convencional
El ajedrez se convirtió en una vía para ocupar las horas muertas y terminó siendo una afición en la que ha alcanzado un nivel notable. También juega al billar y al póker, actividades que le permiten mantener la mente activa.
Su preparación física es igualmente singular. Rechaza el trabajo de fuerza tradicional porque considera que incrementa el riesgo de lesión. En su lugar, prioriza la flexibilidad, la recuperación y el control corporal. Practica yoga y sigue una rutina de concentración previa a los partidos que empieza hasta dos días antes. El boxeo, que inició en su adolescencia en Liverpool, le ayudó a canalizar agresividad y competitividad hacia el fútbol.
Una frase que lo marcó fue la que le transmitió Leighton Baines, su capitán en el Everton: "Never too high, never too low", un principio que ha adoptado como guía emocional.
Un admirador de Gerrard que creció en el eterno rival
Aunque se formó en la cantera del Liverpool, Gordon se consolidó en el Everton desde los 11 años.
Su ídolo, sin embargo, sigue siendo Steven Gerrard, por encima incluso de David Beckham. En Goodison Park trabajó bajo las órdenes de Frank Lampard, quien le enseñó a filtrar las críticas y potenciar su instinto goleador.
Gordon no rehúye las entrevistas ni las preguntas incómodas. Le gusta explicar lo que piensa y alejarse de los discursos prefabricados: "Me gusta mucho dar entrevistas y que los aficionados sepan lo que pienso. Hay futbolistas que sólo dan respuestas de relaciones públicas pareciendo robots. Eso no me gusta. Prefiero ser honesto. Somos humanos y tenemos opiniones sin miedo a compartirlas", afirmó en 2024.
Un perfil diferente que encaja en el Barça
La combinación de talento, disciplina y una personalidad marcada por la curiosidad ha hecho que Gordon "caiga de pie" en el Barça.
Su manera de entender el deporte, su obsesión por aprender y su capacidad para adaptarse a cualquier entorno han seducido al barcelonismo. Es un jugador que quiere comprenderlo todo, dominarlo todo y competir siempre. Un fichaje que, por ahora, encaja a la perfección en el proyecto blaugrana.
La vieja pesadilla del Valencia CF que vuelve a bloquear el mercado de fichajes
El Valencia CF lleva años conviviendo con una contradicción en el mercado de fichajes. Cuando aparece un comprador dispuesto a pagar por uno de sus futbolistas más cotizados, el club ha demostrado que puede cerrar ventas importantes. El problema llega cuando la necesidad es exactamente la contraria y pasa por encontrar una salida para aquellos jugadores que han perdido protagonismo deportivo, tienen salarios difíciles de asumir para otros clubes o directamente no entran en los planes del entrenador. Y, de estos, hay varios en la actual plantilla.
El mercado que acaba de cerrar ha vuelto a dejar ejemplos.
El más evidente es Dani Raba. El Valencia le comunicó hace meses que no entraba en los planes deportivos de Carlos Corberán. Ya en enero conocía la situación y, cuando comenzó la planificación del verano, tanto él como Baptiste Santamaría figuraban entre los futbolistas para los que el club pretendía encontrar una solución. En el caso del cántabro, no llegó.
Raba continúa en la plantilla con contrato hasta junio de 2027. Su salario de Primera División redujo considerablemente las alternativas que podían aparecer desde Segunda y las diferentes posibilidades exploradas durante el verano no terminaron materializándose. Hubo clubes interesados, pero no ofertas serias que interesaran al jugador. El resultado es que Corberán mantiene en su grupo a un futbolista al que el Valencia intentó colocar durante prácticamente todo el mercado. La salida de Almeida y la falta de fichajes en la parcela ofensiva más allá de la llegada de Elliott pueden darle una nueva oportunidad desde el banquillo hasta que se recuperen Sadiq o Diego López.
André Almeida, una salida en el último suspiro
La operación de André Almeida resume perfectamente las dificultades que ha encontrado el Valencia para dar salida a determinados jugadores. Dificultades propias de la forma de trabajar del club.
El portugués tampoco entraba en los planes de Corberán al no haber estado a la altura de las expectativas y quedó fuera de la convocatoria ante el Deportivo mientras se negociaba su futuro. Existió la posibilidad del Swansea, rechazada por un futbolista que priorizaba continuar en España y el Celta apareció igualmente como una alternativa. Ninguna de esas vías terminó solucionando el problema y su salida no llegó hasta las últimas horas del mercado. El centrocampista luso acabó cedido al Racing de Santander hasta junio de 2027 y sin opción de compra, una operación que permitió al Valencia liberar espacio salarial y que, según explicó posteriormente Ron Gourlay, facilitó la llegada de Harvey Elliott.
El Valencia había pagado ocho millones de euros por Almeida en 2022, procedente del Vitória de Guimaraes. Cuatro años después, la solución para un futbolista que ya no formaba parte de los planes deportivos ha sido una cesión a un recién ascendido que, por cierto, ha invertido los 20 millones que ha ingresado por ventas. A todo esto, incorporando cuatro exvalencianistas: Almeida, Agirrezabala, Facu González y Sergio Canales.
El Valencia sí vende... cuando hay mercado
El problema no es nuevo. La historia de los últimos años demuestra que el Valencia no ha tenido dificultades para ingresar dinero cuando el activo era apetecible. Vamos, que parece que sólo se vende cuando los potenciales compradores tocan a la puerta con una oferta en firme. Y eso es un serio problema a corto, medio y largo plazo.
En el verano de 2020 salieron Ferran Torres por 33,5 millones de euros, Rodrigo Moreno por 30 millones, Geoffrey Kondogbia por 16 millones y Francis Coquelin por 7,1, además de Dani Parejo. Fue el inicio de la gran reducción deportiva y salarial emprendida por Meriton después de la clasificación para la Champions y la conquista de la Copa del Rey. No se fichó a nadie, dejando al equipo del recién llegado Javi Gracia totalmente vendido. Hasta el punto de que el técnico navarro quiso dimitir tras ser engañado por Meriton y desde el club se le exigió una millonada por su liberación.
Dos años después ocurrió algo similar. Gonçalo Guedes fue vendido por 32,6 millones al Wolverhampton y Carlos Soler por 18 millones al PSG. El Valencia ingresó 54,6 millones aquella temporada en concepto de bajas. En el verano siguiente, Yunus Musah dejó 21,2 millones con su traspaso al AC Milan, mientras el balance total de salidas alcanzó los 28,9 millones. Los 30 que ingresó el Valencia CF por Mamardashvili fue el gran respiro en verano de 2024, aunque permaneció una temporada cedido.
Más recientemente, en la temporada 2025/26, el club volvió a ingresar más de 26 millones de euros, con la venta de Cristhian Mosquera al Arsenal por 15 millones como principal operación recogida en los registros de mercado. Yarek dejó casi 10. Es decir, el problema no ha estado tanto en vender talento como en vender descartes. Este curso, quizá sorprendentemente, se decidió no vender talento. El nombre de Javi Guerra era el que entraba en todas las quinielas como gran venta, pero el centrocampista seguirá en Mestalla por lo menos hasta la siguiente ventana de fichajes, la cuarta de Ron Gourlay.
Rescisiones, cesiones y contratos que llegan hasta el final
Cuando el jugador tiene edad, rendimiento y pretendientes, aparecen compradores. Cuando el futbolista pierde protagonismo y el propio Valencia transmite al mercado que no cuenta con él, la capacidad de negociación disminuye. El club tiende a no tener la sartén por el mango en las negociaciones y eso es un problema añadido.
Este verano se ha producido otro ejemplo especialmente significativo con Baptiste Santamaría. El Valencia no pagó traspaso fijo al Stade Rennais en agosto de 2025 y le firmó hasta 2027 por una serie de bonus. Menos de doce meses después, después de disputar 22 partidos oficiales, ambas partes alcanzaron un acuerdo para rescindir el año que todavía quedaba de contrato.
Salió por fin de manera definitiva Cenk Özkacar, que había encadenado cesiones después de no haber dado nunca la talla en Mestalla, fue finalmente traspasado este verano al Trabzonspor. Eray Cömert agotó su contrato el pasado 30 de junio después de varias temporadas en las que también salió cedido y dejando un buen sabor de boca justo en los últimos meses del pasado curso. Y Thierry Rendall terminó igualmente su vinculación y firmó posteriormente por el Venezia.
Son operaciones diferentes, pero comparten una característica. Y es que el Valencia apenas consigue generar recursos con los jugadores a los que quiere dar salida. El futuro inmediato de Dani Raba podría haber cambiado tras la lesión de Umar Sadiq, la salida de Almeida y la ausencia de Diego López hasta enero. Pero lo cierto es que el atacante no contaba en un inicio para Corberán y Gourlay no logró darle salida. El caso de Danjuma es diferente, ya que sí tiene minutos con el técnico gracias a que puede jugar tanto en punta como en banda, pero lo cierto es que hubo equipos interesados, pero no ofertas en firme que poder aceptar. El club tampoco supo moverlo.
Fair Play Financiero: El problema que afecta también a los fichajes
En un Valencia condicionado por el Fair Play Financiero, conseguir una salida no consiste únicamente en reducir el número de jugadores de la plantilla. Cada ficha liberada y cada euro salarial disponible aumenta el margen para reforzar el equipo. Gourlay reconoció tras el cierre del mercado que el club terminó prácticamente en el límite de su FPF. También explicó que la salida de Almeida fue la que permitió acometer la operación de Harvey Elliott. De todas formas, ya se sabe que la propiedad podría hacer más por aumentarlo si quisiera.
Las fichas que pueden liberarse a final de temporada
Dado que el Valencia CF es poco capaz de dar salida a jugadores con los que no se cuenta, el fin de contrato es una de las claves. Cristian Rivero, eterno tercer portero, termina contrato en 2027. Los defensas Diakhaby, Foulquier y el capitán Gayà, también están a la espera de saber si continuarán mediante una renovación. Otros jugadores que terminan contrato son el mencionado Raba, el lesionado Canós con el que hace tiempo que no se cuenta y no tendrá ficha esta temporada y Luis Rioja.
El gran negocio de vender canteranos: el Real Madrid lo exprime y el Barça lo empieza a explorar
El Real Madrid ha realizado este verano cuatro fichajes con pago de traspaso por los que ha abonado 225 millones de euros fijos, que pueden llegar a crecer con diferentes variables. Han sido 125 millones por Diomande, 55 por Cucurella, 25 por Espí y 20 por Dumfries. Pues bien, casi todo el desembolso, unos 210 millones los ha financiado vendiendo canteranos con los que no cuenta en el medio plazo.
El club blanco hace tiempo que no es capaz de hacer hueco en su plantilla a grandes proyectos de futbolistas criados en su cantera, pero compensa la falta de rentabilidad deportivas de La Fábrica con traspasos millonarios. En la mayoría de casos, con opciones de recompra, derechos de tanteos posteriores y la conservación de la mitad de los derechos federativos de los jugadores. Una práctica que, a menos escala, también está explorando el Barça, que ha ingresado cerca de 45 millones de euros por canteranos que no entraban en los planes de Hansi Flick.
Las ventas del Real Madrid
De los 13 canteranos por los que ha ingresado dinero el Real Madrid (sin contar a Fran García), solo Gonzalo García (40 millones) pertenecía al primer equipo. El delantero se ha marchado al Fulham de Álvaro Arbeloa, mismo destino que César Palacios (10) y Manuel Ángel Morán (4), dos jugadores a los que el entrenador salmantino dio minutos la pasada temporada en el Santiago Bernabéu.
Jacobo Ortega (10), Víctor Valdepeñas (8) y Fran González (3) son los otros tres futbolistas que el año pasado jugaban el año pasado en las categorías inferiores del Real Madrid y han abandonado este verano el club blanco. Como en los otros casos, el club blanco ha negociado el control a medio plazo del futuro de todos ellos: o regresan al Bernabéu mediante una recompra o generarán ingresos futuros en caso de un futuro traspaso de su nuevo club.
Y esta última vía es la que de verdad ha generado grandes plusvalía al Real Madrid este verano. Víctor Muñoz (20,5), Mario Gila (15), Álex Jiménez (12,5), Álvaro Rodríguez (12,5), Chema Andrés (11,5) y Mario Martín (3) ya no pertenecían al club blanco, pero han engordado sus arcas tras ser traspasados por los clubs que en su día le compraron al Madrid el 50% de sus derechos federativos. Varios de ellos, ni siquiera llegaron a debutar en el primer equipo.
Mención aparte merece el caso de Nico Paz (60). El Madrid le vendió al Como la mitad de su ficha el año pasado y este verano, en una compleja operación, le ha traspasado el otro 50%, garantizándose una opción de recompra por valor de 80 millones. El deseo del internacional argentino de seguir a las órdenes de Cesc Fàbregas motivó la operación más rentable del Madrid este verano.
Las ventas del Barça
El Barça, por su parte, ha ingresado 44,5 millones por ocho futbolistas de su cantera, sin contar pellizcos casi anécdoticos por derechos de formación por jugadores como Cucurella o Nico González, ni los 11 millones que ha pagado el Mónaco por Ansu Fati, al ser un jugador ya muy asentado en la élite desde hace más de un lustro. Marc Casadó y Alejandro Balde pudieron engordar la cuenta, pero el primero finalmente salió cedido y el lateral permanece en la plantilla.
Como viene haciendo el Madrid, el club azulgrana también ha apostado este verano por vender el 50% de algunos canteranos, conservando una opción preferentes de recompra. Tommy Marqués (11 millones), Héctor Fort (8,5), Jofre Torrents (6), Guille Fernández (4), Toni Fernández (4) y Álvaro Cortés (3,4) han dejado el Barça este verano con esa fórmula. La misma que utilizó el club con Jan Virgili (4,5) hace un año y que ahora le ha reportado un nuevo ingreso tras pasar del Mallorca al Brujas.
El último caso es el de Iñaki Peña (3), un ejemplo diferente por la edad del futbolista (27 años) y porque se ha desvinculado definitivamente del Barça, que no se ha reservado ninguna opción preferencial por sus derechos. En total, unos 44,5 millones de euros, casi tanto como lo que ingresó por Ferran Torres y más del doble de lo que pagó por Adeyemi. La Masia, además de abastecer al primer equipo, también llena las cuentas azulgranas.
Revivo apunta alto en su presentación con el Elche: "Tenía muchas ofertas y quiero ser mejor que mi padre"
Sin el idioma dominado, pero con una idea clara: cumplir un sueño. Así se ha presentado en sociedad Roy Revivo como futbolista del Elche, justo tres décadas después de que su apellido llegara a España a través de su padre, que también ha estado muy presente en la cita.
De Vigo a Elche, pasando por Israel. Roy Revivo será el primero de esta nacionalidad en lucir la franja verde en los más de cien años de historia del club ilicitano. "Tenía muchas ofertas, pero jugar en la liga española para mí es un sueño hecho realidad", aseveró el lateral zurdo, todavía tímido ante los micros.
No parece ser así cuando se calza las botas y salta al césped. Pese a su teórica posición defensiva, es un carrilero que destaca por sus datos en goles y asistencias, como destacó durante la presentación Pedro Schinocca, director general del Elche. "Nos dio muy buenas sensaciones desde la primera videollamada. Tiene unos números increíbles en cuanto a disponibilidad y su número de goles y asistencias nos llamó mucho la atención", afirmó el argentino.
Objetivo prioritario desde el principio del mercado, Schinocca agradeció al futbolista, a sus agentes y a Haim, padre de la criatura, sus esfuerzos para que Roy haya acabado firmando por el Elche hasta junio de 2030. "Ha rechazado numerosas ofertas para estar aquí", aseveró el director general franjiverde.
Disponibilidad inmediata
"Desde que decidí venir al Elche, muchísimos fans me han animado a fichar (a través de las redes sociales). Además, mi padre, una vez lo supo, me dijo que tengo que llegar a ser mejor que él", confesó un Revivo que asegura estar en forma y preparado para jugar el lunes y que ha visto los tres primeros partidos de liga de su nuevo equipo.
"Me han gustado mucho y tengo ganas de jugar", confesó el carrilero, tirando de optimismo tras un primer carrusel en el que el Elche solo ha obtenido un punto de nueve posibles. "Me considero un jugador muy técnico, aunque todavía tengo mucho trabajo por hacer", agregó.
Este viernes, Revivo ya ha conocido lo que es trabajar en el campo con sus nuevos compañeros. También ha podido tener una breve charla con Martín Anselmi, que espera profundizar en breve. En la sesión han trabajado Rubén Sánchez y Lemar, mientras que a Lómonaco, el último fichaje estival, se le espera a lo largo del día. Por último, Fer Niño se ha ejercitado con aparente normalidad tras haber sufrido problemas físicos a principios de semana.
