¿Cuántas veces has escuchado la idea de que correr desgasta las rodillas y que tarde o temprano acaba provocando lesiones? Se trata de un mantra que se ha repetido durante muchos años. Sin embargo, el fisioterapeuta Antonio Pérez sostiene que esta creencia no se corresponde con la realidad y defiende que el problema no es correr, sino hacerlo sin estar debidamente preparado.
Correr es sano y nuestro cuerpo está diseñado para ello
En una publicación difundida en en sus redes sociales, el especialista lanza un mensaje de lo más contundente: "las rodillas están hechas y diseñadas para correr". Según explica, el cuerpo humano está preparado para soportar este tipo de actividad física y las diferentes estructuras que forman la articulación responden positivamente cuando reciben una carga adecuada.
Pérez recuerda que el cartílago, los huesos, los músculos y los tendones necesitan estímulos para mantenerse fuertes y adaptarse al esfuerzo. En este sentido, correr no es perjudicial por sí mismo, sino una actividad para la que el organismo está preparado siempre que se haga progresivamente y con una buena condición física.
Correr sí, pero con la debida preparación física
El fisioterapeuta, al igual que muchos compañeros de profesión, cree que gran parte de la mala fama que rodea al running tiene su origen en el enorme auge que ha experimentado este deporte durante los últimos años. Cada vez son más las personas que empiezan a correr por motivos de salud o para preparar una media maratón, y muchas de ellas no han desarrollado antes la fuerza necesaria para soportar el impacto repetido de cada zancada.
Este sería uno de los errores frecuentes: muchos corredores acumulan kilómetros semana tras semana, pero dedican muy poco tiempo al entrenamiento de fuerza, un aspecto fundamental para proteger las articulaciones y mejorar el rendimiento físico.
También insiste en que otro de los grandes problemas aparece cuando se ignoran las primeras señales de dolor. Continuar entrenando pese a una lesión o intentar mantener el mismo volumen de ejercicio sin respetar los tiempos de recuperación puede favorecer la aparición de patologías frecuentes entre los corredores, como el conocido síndrome de la rodilla del corredor.
Por todo ello, Antonio Pérez defiende que no debería decirse abiertamente que la culpa la tiene el running. Si tenemos molestias articulares, en la mayoría de casos el origen se encontraría en una planificación deficiente, una carga excesiva o una preparación insuficiente.