El Deportivo lo pasó mal, pero salió vivo del amistoso ante una poderosa y onerosa Fiorentina, que hace nada también empató ante el Real Madrid. Se sintió inferior en muchas fases del partido y su rival le sometió por físico y por fútbol, pero fue sobreviviendo y compitiendo hasta que capeó el temporal, igualó el pulso y se fue buscando sus oportunidades. Un gol de Bil tras una falta en el área forzada por una cesión le acabó dándole el premio, cuando asomaba el descuento. Es un partido de exigencia máxima que muestra fortaleza y debilidades de un proyecto incipiente que debe crecer desde el trabajo y desde lo que traiga el final del mercado de fichajes.
Hidalgo no le metió enjundia a su once ni a su centro del campo para intentar contener y retar al mejor equipo que se ha encontrado hasta la fecha en este verano. Salvo Noubi, Aubameyang y quizás Luismi, ninguna de las apuestas de inicio estará sobre el césped el próximo 17 de agosto cuando llegue el pitido inicial de la Liga en Riazor. A la Fiorentina no le hizo falta siquiera una fuerte presión ni un preciso fútbol. Con un par de arrancadas y colgando balones al área, ya sembraba el pánico en el área blanquiazul. Llegó el 1-0 en una gran volea de Ndour en la que pudo haber falta previa a Quagliata, pero el milagro fue que no llegasen más tantos italianos. Gummudsson, Kean, Atta, Ndour o Dragusin pusieron en peligro a Ferllo e hicieron rezar en cada envío por alto a un Dépor sobrepasado ante el nivel de su rival. La primera parte puso al equipo coruñés ante el espejo y es quizás ineludible ese central zurdo experimentado que le dé cuajo a una zaga que jugará la segunda mejor liga del mundo. La juventud es una apuesta, pero también un riesgo si no se le arropa y se le da espacio en el momento adecuado.
El primer disparo a puerta para el Dépor llegó casi en el descuento, un rato después del apagón sufrido en la Ciudad Deportiva de la Fiorentina. La lentitud y el mal estado del terreno de juego tampoco ayudaron a ese juego combinativo que pretendían desplegar los blanquiazules.
La segunda parte
La entrada de Villares por Noé le sentó bien al Deportivo en el arranque de la segunda parte. Sumaba un futbolista tenso, que era capaz de aguantar duelos con los italianos. Su presencia dio aire para que se concretasen múltiples llegadas de Quagliata por banda, quien, en el primer día en la oficina de Angeliño, sacó centros como si tuviese un muelle en la pierna. En uno de esos servicios, el capitán mandó una pelota al palo con un cabezazo. Era la segunda gran ocasión coruñesa tras el descanso después de una pelota perdida en la que De Gea le ganó la partida en la salida a Aubameyang.
Más allá de que el Deportivo competía mejor y tuvo por momentos la pelota, la Fiorentina fue dominadora en muchas fases del segundo acto. Agarrada a Ata y sobre todo a Fagiolo, logró tener algo más de fútbol para respirar, para contener al Dépor y para sobreponerse a un césped indigno de un partido entre un equipo de Primera y de la Serie A, por mucho que sea un ensayo de verano.
Hidalgo se guardó para el último cuarto de hora el equipo que atesora más fútbol y más billetes para lucir titularidad en diez días. Con un bullicioso Kevin Sánchez como complemento, al grupo comandado por Mario Soriano y Amatucci le faltó tiempo, pero tuvo el empuje y la fe para ganarse el empate en una jugada aislada. Una presión hasta el fin y un error forzaron un libre indirecto que, tras un rebote, acabó en la red. El nuevo Dépor se curte y aprende.nta el tipo