Entre los designados se encuentra Fidel Ernesto Castro Calis, nieto de Raúl Castro, así como el Banco Exterior de Cuba y cuatro entidades relacionadas con la explotación de recursos naturales y energéticos de la isla.
Según el comunicado, estas organizaciones forman parte de redes que sostienen los sectores de servicios financieros, metales, minería y energía del régimen, y que representan una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
El gobierno estadounidense sostiene que el régimen cubano continúa siendo una “profunda y multifacética amenaza” para la seguridad nacional y la estabilidad del hemisferio. Mientras el pueblo cubano enfrenta crisis económicas y sociales, la familia Castro y sus allegados en el Ministerio del Interior (MININT) mantienen el control absoluto de la economía, beneficiando a una élite reducida.
Las medidas buscan desmantelar las redes financieras ilícitas, los aparatos represivos y las estructuras de poder heredadas de la era castrista, con el objetivo de que “el pueblo cubano, y no sus opresores, herede el futuro de la nación”.
Las sanciones se fundamentan en la Orden Ejecutiva 14404, titulada “Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.
Además, cumplen con la Orden Ejecutiva 14380, “Abordar las amenazas del Gobierno de Cuba contra Estados Unidos”, y con el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 5, que instruye al Poder Ejecutivo a promover derechos humanos, estado de derecho, mercados libres y democracia en Cuba.
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