Juan Manuel Rodríguez, tres veces -dos con la UD y una con el filial, Sergio Lobera y Quique Setién conocen el camino de la remontada mágica para huir del infierno. Currantes del misticismo de la luz de los resultados. Ganar para ser libres. Aquí está la fórmula mágica, señor García. El estratega ovetense debe tomar nota de las reacciones con estos tres estrategas en la banda. Cambio de sistema, cambio de idioma y un maná de resultados. «Solo precisamos de una victoria, que lo cambiará todo», insistía Luis García Fernández, tras empatar, y gracias, ante el CD Castellón en el Gran Canaria (1-1).
Con la victoria del Ceuta de anoche al Córdoba, los amarillos mantiene la sexta plaza. Encadenan 20 jornadas (desde el 5 de octubre) en la zona de privilegio. Pero el drama es infinito. Son siete jornadas consecutivas -cinco empates y dos derrotas- sin festejar un triunfo. Una eternidad para la UD, que el domingo no tiene margen de error en el Reino de León ante la Cultural Leonesa con 42 puntos. Aprietan los califas del Córdoba (41), Sporting (41), Ceuta (41) y Burgos (40).
El desplome es absoluto. Hay que tocar alguna tecla y desde la cúpula deportiva salen en defensa de Luis García Fernández. Es la antesala del vuelo de la guillotina. No queda otra. La última alegría se remonta al 4 de enero y en estos casos, baja la autoestima. El deterioro de la caseta es el segundo escenario de esta fase del pánico. Juan Manuel Rodríguez, 125 duelos dirigidos en el banquillo pío pío, sacó a la UD de la UVI en dos ocasiones (07-08 y 10-11 para dejarla en la octava y 15ª posición). El manual de supervivencia del Mourinho del Roque Nublo vale de tabla de salvación. Un Santo Grial exprés.
Colistas y al Heliodoro
Rodríguez tomó el volante en su segundo ciclo de amarillo en la undécima jornada para maravillar ante el Tenerife en el Heliodoro (2-2). Ocultó la lesión de Marcos Márquez y al cuatro partido llegó la primera victoria ante el Córdoba (3-1). Se ponía fin a una secuencia diabólica de trece jornadas con un balance de un triunfo, tres empates y nueve derrotas -los diez primeros cruce fueron dirigidos por Juanito, despedido en la décima fecha del curso-. Con Juan Manuel: catorce triunfos, diez empates y ocho derrotas. Hay una secuencia de once fechas sin desfallecer (con siete victorias). La UD acabó con 57 puntos y si el campeonato dura diez fechas más, aspiraban al ascenso tras partir de la última plaza. Algo heroico. Reacción y octavos. Adiós al pozo.
En la 2010-11, Paco Jémez hizo de Juanito Rodríguez. Alcanzó las doce jornadas sin ganar y el (5-2)
en Los Cármenes fue el epitafio. Llamada al bombero Juan Manuel con una UD que tenía 26 puntos, uno por encima del abismo. Se sorteó el descenso con 15ª plaza y ocho victorias en 16 encuentros. Dos rachas negativas y dos maneras e huir del diablo de la agonía. Volar de la última plaza a la octava le vale a Luis García, así como de la 18ª a la 15ª en la 10-11 con Viera en su estreno en la esfera profesional.
El tercero de los milagros en este catálogo de la Virgen del Pino lo hizo de nuevo Juan Manuel pero con Las Palmas Atlético. La tarde del tiburón del Anexo. En la 07-08 y en 2ª B, once victorias, ocho empates y seis derrotas. Con la igualada ante El Ejido (1-1, 13 de mayo), la vela chica cantaba victoria con Kirian, Álex Suárez, Eric Curbelo, Benito Ramírez, Fabio González o Josep Martínez. «Escapamos al tiburón», valoraba el míster, que dejó una imagen icónica, extasiado por el abatimiento y el estrés.
Puño al viento y ‘caso Chester’
El cruce copero ante el Racing derivó en playoff contra el Almería. En la 12-13, Sergio Lobera encadenó ocho jornadas sin victorias -de la segunda a la novena-. Estaba en la calle. Pero la eliminatoria copera ante el Racing (4-2) lo cambió todo. Puño al viento y adiós a la depresión. Diez jornadas sin besar la lona (siete victorias, tres empates) y un Lobera fue viral. La UD jugó un playoff 15 años después.
Setién, en la 15-16, ganó un duelo de ocho en Primera. El descenso estaba cantado. Se rehizo con seis victorias de siete tras desertar el toque. Apostó por la furia y acabó en la 11ª posición. Solventó el caso Chester y la maldición carnavalera de forma maestra.